Acoso sexual: peligros de un taxi de aplicación

Tres días después de tomar un taxi, Suiry Sobrino empezó a recibir mensajes de WhatsApp del conductor que le había hecho el servicio. “Hola, jajaja. Sé que no debo escribirte, pero eres linda”. Al leer esto, Suiry no solo se sintió incómoda, sino atemorizada. El taxista estaba usando los datos de la aplicación con la que contactó al vehículo para acosarla. “Cantas bonito, pero no es mi intención molestar”, le dijo.

Suiry recuerda que el día que tomó el servicio el conductor la miraba con insistencia por el espejo retrovisor. Pese a esta situación, ella no le dijo nada y se distrajo durante el trayecto tarareando canciones. Casi no conversaron durante el viaje, pero él, luego, se sintió con el derecho de invadir su privacidad e intentó un acercamiento. “Cuando me escribió me sentí muy vulnerable porque él había guardado mi número durante días, luego de hacer otras carreras. Tenía mi dirección y también podía atacarme”, cuenta Suiry.